Jung Woo Sung invita al todo el equipo de ‘That Winter, the wind
blows’ a una comilona de una sopa de gallina con jengibre que consumen mucho
por esos lares, esa que se llama ‘Samguietang’ la que suelen tomar por estas
fechas cuando los brotes verdes irrumpen a la par que los rayos del sol diciendo
‘invierno mueve pa’llá que ya llegué yo, la primavera’.
Lo curioso, para mí, fue quién los invitó. Qué una ya termina acostumbrada a ver que los
actores que participan en los distintos dramas, lleven comida en camiones para
agasajar a la gente con la que han estado conviviendo una buena porción de
temporada; no voy a decir que al principio me quedaba pensando ¿Será que los
equipos de producción no tienen catering y obligan a todo el mundo a trabajar
sin alimentarlos? Pero pues no, son costumbres…pero que el padam-padam haya ido
donde el árbol a invitarlos si es curioso.
Dicen que es buen amigo de la escritora Noh Hee Kyung, y a lo mejor, como
dijo Yoo, fue también a hacer lobby para que no talen el árbol de igual manera
que al padam-padam lo dejaron seguir palpitando. Lo que sí está claro es que todos disfrutaron
de tan apreciado manjar, máxime cuando a la historia le queda un suspiro para
cerrar con broche de oro.
La novela tiene una factura bellísima, todo está cuidado al
detalle, es una reverenda gozada para los sentidos, y merece mucho la pena ser
vista; pese al corte de pelo a lo ‘simón el bobito’ con el cual estilizaron a
Jo In Sung – que debe ser como la firma de la casa, ya que a Jung Woo Sung
también le hicieron un flaco favor con aquel estilo capilar.

